lunes, 6 de julio de 2009

05 de Julio del 2007...Rol craft

* Nombre: Lissë Eressëa (elfasilvan)
* Fecha de inicio: 08/07/07 * Nivel de inicio: 12
* Fecha de ultimo corte: 00/00/00 * Siguiente corte: 22
* Raza: Elfo sangriento
* Clase: Maga
* Alineamiento:
* Profesión:
* Habilidades: Aún por asignar


* Idiomas: Orcish, Thalassian


* Historial:



Un día tras otro pasa, cada día es peor que el anterior, cada vez siento más dolor y más sufrimiento en mi cuerpo, ansío dar bocanadas de aire y satisfacer mi ansiedad, pero nada consigue hacerme sentir la paz que anhelo, me tiembla el pulso y siento como si pura electricidad recorriese mi cuerpo, desearía ver la luz del sol o la misma luna, pero temo por lo que me rodea, siento ganas de soltar toda la energía que siento en mi interior y no se cómo hacerlo…

Tantos días en soledad consiguen hacerme delirar e imaginar compañías de personas que no recuerdo haber conocido y sin embargo en mis delirios me parecen tan cercanos y tan familiares que siento casi felicidad al recordarlos en los pocos momentos que tengo de cordura.

Desperté en medio de un sudor frío que me envolvía, no sabía si era de día o era de noche, llevaba demasiado tiempo metida en aquella cueva, evitando sentir, pero ni si quiera el aislamiento consigue hacerlo, por el contrario aviva cada sentimiento. Decidí salir al exterior, pasase lo que pasase no podía continuar allí escondida, no sabía ni de que me estaba escondiendo realmente, de un sentimiento que no podía controlar, sentía que no estaba en el lugar adecuado estuviese donde estuviese, sentía una ansiedad por hacer algo y no sabía el que.

Llevaba mucho tiempo allí metida, escondiéndome de la realidad, tanto tiempo en la penumbra de la cueva me hizo olvidar parte de mi vida, recuerdo vagamente ciertas cosas, recuerdo como a gente les mordían los no-muertos, por suerte pude evitar que eso me ocurriese a mi, aun no se como… todo es tan confuso…mi casa… recuerdo mi casa destruida, mi madre llorando, y tener que irme a la guerra..irme a la guerra….estaba en ella, increíblemente no recuerdo mi nombre y si el del lugar donde vivía Lunargenta.. no recuerdo muchas cosas importantes…solo ciertas cosas que van viniendo poco a poco a mi memoria…

Al salir vi que era de noche, una luna llena preciosa me iluminó y me dejó ver el paisaje que me rodeaba, había árboles frondosos frente a la cueva, para mi aquel lugar era totalmente nuevo, pero me hizo sentir como si la electricidad de mi cuerpo se apaciguase ligeramente, caminé largo rato y finalmente cansada subí a un árbol y allí en una gruesa rama me quedé dormida. Al día siguiente al despertar me sentí revitalizada aunque continuaba sintiendo ansiedad y la electricidad continuaba ocupando mi cuerpo, había conseguido dormir sin pesadillas durante una noche entera.

Decidí inspeccionar el lugar en el que me encontraba. Al bajar del árbol encontré algo que me resultó vagamente familiar, un pequeño hueco en el árbol. Metí la mano aun a riesgo de que un animal hubiese dispuesto su guarida en él, y me encontré con que había algo frío y duro dentro, como metálico. Conseguí sacar el contenido de aquel extraño hueco, casi parecía un armario pequeñito dentro del árbol, parecía una escoba…* uff que escoba más rara, no no esto no puede ser una escoba* saqué el contenido del hueco y me encontré con una vara de mago. Metí las manos una vez más por si me dejase algo, pero ya no había nada más.

Comencé a tomar conciencia de mi atuendo, era el típico de un mago, observe bien mis vestiduras y vi con asombro que tenía puesto una runa colgada en mi cintura a modo de cinturón. Aquello consiguió abrir una ventana de golpe en mi memoria, fue tal el golpe para mi débil cuerpo que caí desmayada al suelo..


Me desperté oyendo un murmullo de gente a mi alrededor, abrí los ojos y vi que era de noche, estaba tapada con una manta y frente a una hoguera, alrededor de la cual había unos cuantos elfos sentados comiendo tranquilamente, no quise alertarles de que me había despertado así que volví a cerrar los ojos y afine el oído, quería saber un poco de ellos a través de sus conversaciones, aunque me había dado cuenta de que mis armas estaban a mi lado, si fuesen enemigos o quisieran realmente hacerme daño no me habrían ayudado ni me dejarían al alcance ningún tipo de arma y menos las mías. Continué escuchando y entonces les oí preguntarse entre ellos entre bocado y bocado de la jugosa carne que parecía que estaban comiendo quien sería yo. Eso me gustaría saber a mi. Recuerdos tengo muchos, pero no se a que ajustarlos ni tampoco el orden.

Podrían fácilmente ser sueños, pero había algo que no me dejaba tranquila ni escuchar debidamente a mis nuevos compañeros. Recuerdo haber luchado para salvar a alguien y no recordaba a quién. Seguía sintiendo esa electricidad y no pude aguantar por más tiempo tumbada con los ojos cerrados y entonces fingí acabarme de despertar.

Me miraron curiosos y uno de ellos exclamó:

-¡Vaya la dulce elfa ha despertado!-

Todos se rieron de una forma que me pareció agradable. Me fijé y todos tenían los ojos verdes, luego me daría cuenta de que yo también los tenía y se debía por haber sucumbido a la magia. Una elfa se acercó a mi y me intentó tranquilizar, seguramente se me veía nerviosa, me contó que estábamos en el Bosque de Eversong

Al decirme eso algunos recuerdos vinieron a mi mente, pequeñas imágenes de una batalla. Recordé sentir miedo y ansiedad por escapar. Cogí mi vara y la observé largo rato con detenimiento... de pronto recordé la cara de un hombre hablándome de forma cariñosa… ¿pero cuál sería mi nombre?!! Les conté que aunque tenia vagos recuerdos no recordaba mi nombre. Decidieron que a la mañana siguiente me pondrían un nombre, siempre y cuando yo estuviese de acuerdo.

Todos se acostaron y enseguida durmieron, yo me sentía demasiado agitada para conseguir dormir. Continué mirando la vara largo tiempo hasta que el fuego de la hoguera se extinguió y, entonces, yo también caí dormida.

A la mañana siguiente al despertar, mis compañeros aún dormían, fui a refrescarme a un pequeño lago cercano, y al arrodillarme para lavarme la cara me vi perfectamente reflejada en el agua. Asombrada acerqué el rostro casi hasta tocar el agua para verme mejor, no recordaba mi propio aspecto, por lo que pude ver de mi, soy morena, pelo largo y castaño, ojos según me dijeron aquella noche del color del mar pero muy verdosos, soy pequeñita en altura.

Al poco tiempo despertaron mis nuevos compañeros, no me había dado cuenta al hablar con ellos por la noche pero sus ropas no se diferenciaban demasiado de las mías, ropas cómodas para la batalla o para ser rastreador, no dificultaban la agilidad, todos tenían un arma como mínimo, la elfa que tan dulce había sido conmigo tenía un arco precioso y un carcaj con flechas, los elfos tenían la mayoría espadas, parecían bien armados para la batalla, me indicaron que me acercase a comer algo antes de iniciar un largo viaje si quería realmente ir con ellos, me contarían sus intenciones tomando un suculento desayuno y me pondrían un nombre.

Entre ellos se pusieron a hablar mientras me mandaron a recoger agua al lago, y cuando regresé Isilmë me dijo cual habían pensado que podría ser mi nuevo nombre.

-Hemos decidido llamarte Lissë Eressëa, nos parece un nombre bastante adecuado-


Me pareció un nombre bonito y como no sabía realmente mucho de mí excepto mis sentimientos acepte gustosa el nombre. Por el camino me contaron de la batalla que había habido hacía 8 años en la cual habían luchado todos y que habían cambiado muchas cosas.

Sin'dorei, así denominaron nuestra raza, ya que lo único de lo que podía recordar era que yo era un alto elfo y que tenia los ojos azules, llevaba demasiado tiempo absorbiendo energía de cualquier cosa que pudiese para sobrevivir ante lo que yo creía una enfermedad.. me sentí un poco mareada, algo en mi interior se removía, me senté sobre una piedra y miles de imágenes acudieron a mi memoria, en algún lugar hice el mismo gesto, apoyé los codos en las rodillas y apoyé mi cabeza en mis manos como reviviendo un sueño.

**vestida con un atuendo de maga, quizás demasiado ligero pero no dejaba lugar a dudas de que era de una maga... me senté frente a un joven que me miraba con amor, me regaló un pañuelo, acepte el regalo y me dijo que si me sentía sola solo tendría que tocar el pañuelo y el estaría a mi lado, me abrazó, sentí las lágrimas caer por mis mejillas, aun sabiendo que no le correspondía con el mismo sentimiento pues mi corazón era de otro… era de gran alivio saber que alguien te quería en aquellos momentos.**

Levanté la cabeza más contenta, ya recordaba algo más de mi pasado, un elfo se acercó a mi y poso su mano en mi hombro para hacerme ver que querían ponerse ya en marcha…


De nuevo me quedé como en trance, pequeñas imágenes pasaron por mi cabeza y sentí como si me llamasen.., me vino la imagen de un gran resplandor salir de mis manos y una gran ira en mi interior, mi piel y mi alrededor parecía electrificado y sentí la satisfacción de sentir el dolor de mi oponente que rico poder… me asuste al salir del trance y al ver la cara de mis compañeros les sonreí atónita y les dije que les acompañaría hasta que encontrase mi propio camino…

Hacía demasiado tiempo que no comía carne en condiciones, no puedo decir que la carne de rata la de murciélago o la de serpiente no sea nutritiva pero no es un gran manjar, comer la carne que me han ofrecido mis compañeros ha conseguido devolverme el color y los rayos del sol me han ido revitalizando, he llegado a olvidar mi pasado a causa de un shock en la guerra, no recuerdo aun bien que fue pero me duele como si hubiese perdido algo.., siento mi corazón bombear despacio, casi podría decirse que sin vida, pensaría que soy un Gurthdorei, si no fuese por que mi piel es morena, pero mi alma esta muerta, siento la perdida de algo intenso, eso unido a mi ansia de magia, a los sudores fríos, pesadillas horribles y recuerdos sueltos que acuden a mi desordenados, sin causa aparente, una risa o el simple sonido de un arco tensándose consigue reavivar mis recuerdos, consigo ir uniendo cabos poco a poco, aun no se mucho de mi vida, no recuerdo mi verdadero nombre, solo sé que me han dado el nombre de Lissë Eressëa.

Poco a poco voy recordando mi pasado, pequeños flashes vienen a mi memoria....
**Miles de muertos a mi al rededor, no puedo soportar la idea de que el no esté, no se si habrá sobrevivido, no recuerdo ni su cara. A mi lado se encuentra quien tanto amor me ha dado sin ser correspondido del mismo modo, escucho un grito en medio de toda la locura que estábamos viviendo.

Al girarme veo con horror que una espada le atraviesa el pecho, corro a su lado para ver la gravedad de sus heridas... pero ya es tarde..siento la ira recorrer por mi cuerpo, la magia en mi interior se desata, todo aquello que durante años he intentado canalizar sale sin poderlo evitar, todo a mi al rededor se electrificó sentí esa sensación que tienes cuando te tiras a un lago vestida...como si flotase y la ropa me agobiase ligeramente, una sensación de poder e ira inundó mis venas, ya no había vuelta atrás, morirán todos por quitarme lo único que me apreciaba tal cual era, que veía más allá de mi magia, mis poderes o mi estatus social... ninguno merece vivir...**

Desperté sobresaltada y sudorosa, me miré las manos asombrada y miré a mi al rededor, era plena noche y estábamos dándonos un pequeño descanso, faltaba ya poco para que me tocase hacer el turno de guardia así que le indiqué a Isilmë que era quien en ese instante estaba de guardia que se acostase a dormir, estábamos acercándonos a zonas peligrosas donde podrían sorprendernos con una emboscada, teníamos que estar totalmente alerta, la relación con muchos no muertos era plausible estando ambos en el mismo bando pero algunos estaban aun bajo el influjo del Rey Lich para el bien del azote...aquel que arrasó a nuestra raza y por la cual nos han cambiado el nombre hace tantos años 8 para ser exactos, no entiendo como he podido pasar tantos años en aquella cueva, no recuerdo nada desde.... desde aquella maldita guerra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario