lunes, 6 de julio de 2009

2006 Crónicas de una elfa.

Cronicas de elfasilvan

En un dia como otro cualquiera, no sabria decir si era de dia o de noche pues estaba en mi nave llevandole recursos a una de mis colonias favoritas... casiopea, así se llamaba el planeta, iba como cada semana y les dejaba alli recursos, para echarles una mano después de los tremendos ataques, que habian recibido con breve anterioridad.

Bajé de mi nave pero en lugar de encontrarme como siempre con mis viejos amigos, me encontré totalmente sola, el hangar estaba desierto. Comencé a caminar rumbo a la taberna donde siempre me alojaba para ver que estaba pasando. Al llegar, Minerva me contó con suma cautela que habían llegado seres extraños al planeta.

--Minerva, pero si no hay ni una sola nave que no conozca en el hangar-

--Por supuesto que no, pues lo más raro es ue han venido sin naves, no sabemos como han llegado exactamente, ni cuando, pero están causando terror en la ciudad-

--Como son??-

--Son grandes y peludos, como lobos medio hombres, sin piedad alguna. van por su presa, huelen tu miedo y te persiguen hasta que te cansas y entonces se lanzan sobre ti-

Me bebí un buen vaso de licor de miel, y salí medio pensativa de la taberna, podría decirse que en ese momento estaba bastante distraída para ver lo que tenía delante de mis narices... entonces le oí...

Un murmullo dulce de un hombre que por su aspecto no podría decirse que tuviese más de 30 años, muy atractivo, pero en sus ojos oscuros había una sabiduría de alguien que ha vivido ya demasiados años.

El hombre se dirigió a mi con una sonrisa inocente

-Buenas noches joven dama, es adorable saber que siguen existiendo elfos-

me giré inmediatamente para verle bien, con cara de verdadera sorpresa, (como podía saber el que yo era una elfa si no lo sabía nadie???)

--te diré una razón de por que lo se, si te dignas a acompañarme a mi casa y allí te lo explicare todo-

Me quedé estupefacta, pero le seguí.

Al llegar a un pequeño edificio ruinoso, el hombre se paró delante del portal - ya hemos llegado-

Subimos al ascensor sin mediar palabra, al llegar al último piso, se paró y abrió la puerta del ascensor para dejarme pasar de un modo muy caballeresco.

Al entrar me quedé de una pieza, era como un palacio aquella casa, nada que ver con la fachada del edifcio, el hombre me miró con curiosidad y me invitó a sentarme sobre un precioso sofá.

Se sentó a mi lado y comenzó a explicarse.

-Verás, se que eres una elfa por el color de tu piel y el diferente color de tus ojos, hace siglos que no veo esas particularidades en nadie (del modo en que dijo siglos pensé que realmente lo decía de verdad), yo por si no lo has notado aun, soy un vampiro- le miré y al momento me quedé prendida de su mirada, una mirada dulce y a la vez juguetona de alguien inocente que prentende jugar y a la vez siglos de sabiduría.. una mezcla explosiva en un hombre.

Sonrió me tomo por la barbilla y lentamente se acercó a mis labios.

Sabia que ese era el modo menos doloroso para hacerlo, me llevó a un cuarto continuo sin dejar de besarme y tumbados sobre su mullida cama de plumas, terminamos amándonos como en siglos nunca lo había hecho.

Podría decirse que era la primera vez que me acostaba con alguien que tuviese más o menos mi edad, aunque parecía unos años mayor que yo.

Llegó el momento, vi como en medio de nuestra euforia se acercó con mimo a mi cuello, y sin dudarlo se lo entregué, noté como introducía sus colmillos poco a poco sin apenas hacerme daño, dejé que alimentase su sed.

A la mañana siguiente al despertar, ya no había nadie a mi lado, estaba en su casa, en su cama pero, estaba totalmente sola, me levanté de la cama, me vestí y cuando iba a coger mis botas vi una nota escrita para mi.

Elfasilvan:

Estoy seguro de que sabrás por que te he elegido a ti, y mis razones de hacer como lo hice todo, se que nos voveremos a ver, pero por el momento no puedo permanecer a tu lado, pues sabrás ya que puedes ver la luz del sol, al contrario del resto de los vamprios, por ser tu sangre como es, has conseguido lo mejor de mi sangre y conservado lo mejor de la tuya, aun es noche cerrada ahora, prefiero marchar ahora que puedo.

Me quedé con la nota entre mis manos y sonreí, y dije en un murmullo -yo soy medio vampiro, pero tu no sabes lo que te has llevado de mi...-

Terminé de vestirme y me marché de su casa directa al corazón de la ciudad, cuando estaba tan cerca como para oler el olor a sangre saqué mis armas de plata y me dije en un susurro..

-Chicos...!!! ha llegado la hora de la dulce elfa!!!-

05 de Julio del 2007...Rol craft

* Nombre: Lissë Eressëa (elfasilvan)
* Fecha de inicio: 08/07/07 * Nivel de inicio: 12
* Fecha de ultimo corte: 00/00/00 * Siguiente corte: 22
* Raza: Elfo sangriento
* Clase: Maga
* Alineamiento:
* Profesión:
* Habilidades: Aún por asignar


* Idiomas: Orcish, Thalassian


* Historial:



Un día tras otro pasa, cada día es peor que el anterior, cada vez siento más dolor y más sufrimiento en mi cuerpo, ansío dar bocanadas de aire y satisfacer mi ansiedad, pero nada consigue hacerme sentir la paz que anhelo, me tiembla el pulso y siento como si pura electricidad recorriese mi cuerpo, desearía ver la luz del sol o la misma luna, pero temo por lo que me rodea, siento ganas de soltar toda la energía que siento en mi interior y no se cómo hacerlo…

Tantos días en soledad consiguen hacerme delirar e imaginar compañías de personas que no recuerdo haber conocido y sin embargo en mis delirios me parecen tan cercanos y tan familiares que siento casi felicidad al recordarlos en los pocos momentos que tengo de cordura.

Desperté en medio de un sudor frío que me envolvía, no sabía si era de día o era de noche, llevaba demasiado tiempo metida en aquella cueva, evitando sentir, pero ni si quiera el aislamiento consigue hacerlo, por el contrario aviva cada sentimiento. Decidí salir al exterior, pasase lo que pasase no podía continuar allí escondida, no sabía ni de que me estaba escondiendo realmente, de un sentimiento que no podía controlar, sentía que no estaba en el lugar adecuado estuviese donde estuviese, sentía una ansiedad por hacer algo y no sabía el que.

Llevaba mucho tiempo allí metida, escondiéndome de la realidad, tanto tiempo en la penumbra de la cueva me hizo olvidar parte de mi vida, recuerdo vagamente ciertas cosas, recuerdo como a gente les mordían los no-muertos, por suerte pude evitar que eso me ocurriese a mi, aun no se como… todo es tan confuso…mi casa… recuerdo mi casa destruida, mi madre llorando, y tener que irme a la guerra..irme a la guerra….estaba en ella, increíblemente no recuerdo mi nombre y si el del lugar donde vivía Lunargenta.. no recuerdo muchas cosas importantes…solo ciertas cosas que van viniendo poco a poco a mi memoria…

Al salir vi que era de noche, una luna llena preciosa me iluminó y me dejó ver el paisaje que me rodeaba, había árboles frondosos frente a la cueva, para mi aquel lugar era totalmente nuevo, pero me hizo sentir como si la electricidad de mi cuerpo se apaciguase ligeramente, caminé largo rato y finalmente cansada subí a un árbol y allí en una gruesa rama me quedé dormida. Al día siguiente al despertar me sentí revitalizada aunque continuaba sintiendo ansiedad y la electricidad continuaba ocupando mi cuerpo, había conseguido dormir sin pesadillas durante una noche entera.

Decidí inspeccionar el lugar en el que me encontraba. Al bajar del árbol encontré algo que me resultó vagamente familiar, un pequeño hueco en el árbol. Metí la mano aun a riesgo de que un animal hubiese dispuesto su guarida en él, y me encontré con que había algo frío y duro dentro, como metálico. Conseguí sacar el contenido de aquel extraño hueco, casi parecía un armario pequeñito dentro del árbol, parecía una escoba…* uff que escoba más rara, no no esto no puede ser una escoba* saqué el contenido del hueco y me encontré con una vara de mago. Metí las manos una vez más por si me dejase algo, pero ya no había nada más.

Comencé a tomar conciencia de mi atuendo, era el típico de un mago, observe bien mis vestiduras y vi con asombro que tenía puesto una runa colgada en mi cintura a modo de cinturón. Aquello consiguió abrir una ventana de golpe en mi memoria, fue tal el golpe para mi débil cuerpo que caí desmayada al suelo..


Me desperté oyendo un murmullo de gente a mi alrededor, abrí los ojos y vi que era de noche, estaba tapada con una manta y frente a una hoguera, alrededor de la cual había unos cuantos elfos sentados comiendo tranquilamente, no quise alertarles de que me había despertado así que volví a cerrar los ojos y afine el oído, quería saber un poco de ellos a través de sus conversaciones, aunque me había dado cuenta de que mis armas estaban a mi lado, si fuesen enemigos o quisieran realmente hacerme daño no me habrían ayudado ni me dejarían al alcance ningún tipo de arma y menos las mías. Continué escuchando y entonces les oí preguntarse entre ellos entre bocado y bocado de la jugosa carne que parecía que estaban comiendo quien sería yo. Eso me gustaría saber a mi. Recuerdos tengo muchos, pero no se a que ajustarlos ni tampoco el orden.

Podrían fácilmente ser sueños, pero había algo que no me dejaba tranquila ni escuchar debidamente a mis nuevos compañeros. Recuerdo haber luchado para salvar a alguien y no recordaba a quién. Seguía sintiendo esa electricidad y no pude aguantar por más tiempo tumbada con los ojos cerrados y entonces fingí acabarme de despertar.

Me miraron curiosos y uno de ellos exclamó:

-¡Vaya la dulce elfa ha despertado!-

Todos se rieron de una forma que me pareció agradable. Me fijé y todos tenían los ojos verdes, luego me daría cuenta de que yo también los tenía y se debía por haber sucumbido a la magia. Una elfa se acercó a mi y me intentó tranquilizar, seguramente se me veía nerviosa, me contó que estábamos en el Bosque de Eversong

Al decirme eso algunos recuerdos vinieron a mi mente, pequeñas imágenes de una batalla. Recordé sentir miedo y ansiedad por escapar. Cogí mi vara y la observé largo rato con detenimiento... de pronto recordé la cara de un hombre hablándome de forma cariñosa… ¿pero cuál sería mi nombre?!! Les conté que aunque tenia vagos recuerdos no recordaba mi nombre. Decidieron que a la mañana siguiente me pondrían un nombre, siempre y cuando yo estuviese de acuerdo.

Todos se acostaron y enseguida durmieron, yo me sentía demasiado agitada para conseguir dormir. Continué mirando la vara largo tiempo hasta que el fuego de la hoguera se extinguió y, entonces, yo también caí dormida.

A la mañana siguiente al despertar, mis compañeros aún dormían, fui a refrescarme a un pequeño lago cercano, y al arrodillarme para lavarme la cara me vi perfectamente reflejada en el agua. Asombrada acerqué el rostro casi hasta tocar el agua para verme mejor, no recordaba mi propio aspecto, por lo que pude ver de mi, soy morena, pelo largo y castaño, ojos según me dijeron aquella noche del color del mar pero muy verdosos, soy pequeñita en altura.

Al poco tiempo despertaron mis nuevos compañeros, no me había dado cuenta al hablar con ellos por la noche pero sus ropas no se diferenciaban demasiado de las mías, ropas cómodas para la batalla o para ser rastreador, no dificultaban la agilidad, todos tenían un arma como mínimo, la elfa que tan dulce había sido conmigo tenía un arco precioso y un carcaj con flechas, los elfos tenían la mayoría espadas, parecían bien armados para la batalla, me indicaron que me acercase a comer algo antes de iniciar un largo viaje si quería realmente ir con ellos, me contarían sus intenciones tomando un suculento desayuno y me pondrían un nombre.

Entre ellos se pusieron a hablar mientras me mandaron a recoger agua al lago, y cuando regresé Isilmë me dijo cual habían pensado que podría ser mi nuevo nombre.

-Hemos decidido llamarte Lissë Eressëa, nos parece un nombre bastante adecuado-


Me pareció un nombre bonito y como no sabía realmente mucho de mí excepto mis sentimientos acepte gustosa el nombre. Por el camino me contaron de la batalla que había habido hacía 8 años en la cual habían luchado todos y que habían cambiado muchas cosas.

Sin'dorei, así denominaron nuestra raza, ya que lo único de lo que podía recordar era que yo era un alto elfo y que tenia los ojos azules, llevaba demasiado tiempo absorbiendo energía de cualquier cosa que pudiese para sobrevivir ante lo que yo creía una enfermedad.. me sentí un poco mareada, algo en mi interior se removía, me senté sobre una piedra y miles de imágenes acudieron a mi memoria, en algún lugar hice el mismo gesto, apoyé los codos en las rodillas y apoyé mi cabeza en mis manos como reviviendo un sueño.

**vestida con un atuendo de maga, quizás demasiado ligero pero no dejaba lugar a dudas de que era de una maga... me senté frente a un joven que me miraba con amor, me regaló un pañuelo, acepte el regalo y me dijo que si me sentía sola solo tendría que tocar el pañuelo y el estaría a mi lado, me abrazó, sentí las lágrimas caer por mis mejillas, aun sabiendo que no le correspondía con el mismo sentimiento pues mi corazón era de otro… era de gran alivio saber que alguien te quería en aquellos momentos.**

Levanté la cabeza más contenta, ya recordaba algo más de mi pasado, un elfo se acercó a mi y poso su mano en mi hombro para hacerme ver que querían ponerse ya en marcha…


De nuevo me quedé como en trance, pequeñas imágenes pasaron por mi cabeza y sentí como si me llamasen.., me vino la imagen de un gran resplandor salir de mis manos y una gran ira en mi interior, mi piel y mi alrededor parecía electrificado y sentí la satisfacción de sentir el dolor de mi oponente que rico poder… me asuste al salir del trance y al ver la cara de mis compañeros les sonreí atónita y les dije que les acompañaría hasta que encontrase mi propio camino…

Hacía demasiado tiempo que no comía carne en condiciones, no puedo decir que la carne de rata la de murciélago o la de serpiente no sea nutritiva pero no es un gran manjar, comer la carne que me han ofrecido mis compañeros ha conseguido devolverme el color y los rayos del sol me han ido revitalizando, he llegado a olvidar mi pasado a causa de un shock en la guerra, no recuerdo aun bien que fue pero me duele como si hubiese perdido algo.., siento mi corazón bombear despacio, casi podría decirse que sin vida, pensaría que soy un Gurthdorei, si no fuese por que mi piel es morena, pero mi alma esta muerta, siento la perdida de algo intenso, eso unido a mi ansia de magia, a los sudores fríos, pesadillas horribles y recuerdos sueltos que acuden a mi desordenados, sin causa aparente, una risa o el simple sonido de un arco tensándose consigue reavivar mis recuerdos, consigo ir uniendo cabos poco a poco, aun no se mucho de mi vida, no recuerdo mi verdadero nombre, solo sé que me han dado el nombre de Lissë Eressëa.

Poco a poco voy recordando mi pasado, pequeños flashes vienen a mi memoria....
**Miles de muertos a mi al rededor, no puedo soportar la idea de que el no esté, no se si habrá sobrevivido, no recuerdo ni su cara. A mi lado se encuentra quien tanto amor me ha dado sin ser correspondido del mismo modo, escucho un grito en medio de toda la locura que estábamos viviendo.

Al girarme veo con horror que una espada le atraviesa el pecho, corro a su lado para ver la gravedad de sus heridas... pero ya es tarde..siento la ira recorrer por mi cuerpo, la magia en mi interior se desata, todo aquello que durante años he intentado canalizar sale sin poderlo evitar, todo a mi al rededor se electrificó sentí esa sensación que tienes cuando te tiras a un lago vestida...como si flotase y la ropa me agobiase ligeramente, una sensación de poder e ira inundó mis venas, ya no había vuelta atrás, morirán todos por quitarme lo único que me apreciaba tal cual era, que veía más allá de mi magia, mis poderes o mi estatus social... ninguno merece vivir...**

Desperté sobresaltada y sudorosa, me miré las manos asombrada y miré a mi al rededor, era plena noche y estábamos dándonos un pequeño descanso, faltaba ya poco para que me tocase hacer el turno de guardia así que le indiqué a Isilmë que era quien en ese instante estaba de guardia que se acostase a dormir, estábamos acercándonos a zonas peligrosas donde podrían sorprendernos con una emboscada, teníamos que estar totalmente alerta, la relación con muchos no muertos era plausible estando ambos en el mismo bando pero algunos estaban aun bajo el influjo del Rey Lich para el bien del azote...aquel que arrasó a nuestra raza y por la cual nos han cambiado el nombre hace tantos años 8 para ser exactos, no entiendo como he podido pasar tantos años en aquella cueva, no recuerdo nada desde.... desde aquella maldita guerra.

viernes, 3 de julio de 2009

Aquella noche..

Aquella noche me desperté sobresaltada, un presentimiento me acechaba,
no muy lejos, entre la penumbra de los árboles alguien se acercaba, con el máximo sigilo cogí mis armas y trepé a lo alto del árbol más cercano.
Mis sentidos se agudizaban más con los años en aquellos interminables bosques, mi corazón parecía el tambor del inicio cruel de una guerra imparable, ese sonido que llama a los soldados a su muerte, respiré pausadamente intentando calmar mis ansias de sangre, si me precipitaba aquel hombre podría alertar a los otros que esperaban una señal del buscador para venir a por mi..

Llevo tanto tiempo escondiendome, escapando de sus garras, que ya no recuerdo apenas quien soy o por que me persiguen, la última superviviente de mi dinastía, una profecía auguraba la muerte del monarca a manos de alguien de mi familia.
Nos fueron matando como a cucarachas inmundas, en la noche y a escondidas, todo por una maldita profecia. A mi madre la envenenaron y mi padre sufrió un extraño accidente al volver del campo al anochecer, mis hermanos mayores no tuvieron escapatoria, yo aun no sé como escapé con vida. Fui cobarde, me escondí, nadie reparó en la niña escondida en un hueco bajo el suelo.
Recuerdo que mis hermanos y yo escondíamos allí nuestros tesoros, cada día teníamos que hacer más hondo el agujero para poder meterlos todos, cualquier cosa nos valía como tesoro, en nuestras aventuras fantásticas siempre había alguno que encontrar, y todo lo que decidiamos que fuese un tesoro iba a parar ahí, aquella noche mi hermano mayor me dijo que necesitaba de mi ayuda "experta" para poder aunmentar más el hoyo, tenía tal cara de decisión que no me atreví a preguntarle, y entonces oí el murmullo, el sonido de las escaleras, me paralicé, no pude evitarlo, mi hermano me agarro por debajo de las axilas y me introdujo en el hueco del suelo y lo volvió a tapar con la baldosa, oí chillar a mis hermanas, y el sonido del acero, risas cruentas, golpes....
Horas después, o lo que a mi me habian parecido horas interminables decidí salir de allí, me asfixiaba, allí vi lo más horrible que podía ver en mi corta vida, mis hermanos muertos, llenos de sangre.. al querer correr resvalé en un charco enorme de sangre de mi hermano mayor, quien con cuentos me habia pedido que agrandase el hueco al oir la muerte acercarse..

Con sigilo me posicioné para el ataque allí subida en lo alto del árbol, habian pasado casi 10 años, creía que poco me faltaría para cumplir 16, ya no era la misma niña, todo habia cambiado. Vi entonces a un hombre acercarse con cautela, mirando todo con atención, ví que no debía de tener mucho más de 20 años, una lástima tener que matarle, pero si tenía que ser o él o yo, no tenía escapatoria posible...